Barcelona-plaza Cataluña-25 de mayo 2011

“El eslabon perdido entre el mono y el humano, lo somos nosotros.” (Hubert Reeves)

Unas deficiones

Empiezo ese artículo con las deficiones siguientes, a ver si luego no me pierdo en camino….

El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda.

El epicurismo: Epicuro proponía la realización de la vida buena y feliz, la ataraxia y las relaciones amistosas entre sus correligionarios. Este placer no debía limitarse sólo al cuerpo, como preconizaba el hedonismo cirenaico, sino que debía ser también intelectual, ya que el hombre es un todo. Además, para Epicuro la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. Era un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporcionaba la serenidad o ataraxia.

En el libro Ética de Adolfo Sánchez Vázquez (Editorial Grijalbo, S.A., México, 1969), encontramos que “El epicureo alcanza el bien, retirado de la vida social, sin caer en el temor a lo sobrenatural, encontrando en sí mismo, o rodeado de un pequeño círculo de amigos, la tranquilidad de ánimo y la autosuficiencia”

El atomismo, uno de los principios de la química como ciencia, es un sistema filosófico, que surgió en Grecia durante el siglo V a. C. y en la India, hacia el año 200 a. C.- 100 a. C. (Kanada), aunque tal vez mucho antes (Mosco de Sidón), según el cual el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles denominadas átomos (en griego significa que no se puede dividir).

Demócrito de Abdera vivió entre los años 460 al 370 a. C., siendo contemporáneo de Sócrates. Hiparco de Nicea asegura, según Diógenes Laercio, que Demócrito murió a los 90 años de edad; y todos los autores de la antigüedad que hayan hecho referencia a su edad, coinciden en que vivió más de cien años. Fue conocido en su época por su carácter extravagante, ya que según relatos solía reír muy a menudo. Se dice que viajó por Egipto, Caldea y Persia y que incluso llegó a la India (algo quizá exagerado o legendario) en busca de conocimientos. Una leyenda dice que se arrancó los ojos en un jardín para que no estorbara en sus meditaciones la contemplación del mundo externo; leyenda que expresa el desprecio que Demócrito tenía por el conocimiento meramente sensitivo.[cita requerida]

Alzamos las velas e intentamos mantener el rumbo, como Henri Laborit en su prologo del velero del ” Elogio de la huida”.

El bien vivir como deber, la felicidad como obligación moral

¿ Cuando me siento a mesa para comer, que debo pensar  : tengo el derecho de comer  bien o tengo el deber de comer bien ?

Obviamente las dos respuestas son correctas. Solo nuestra actitud   cambia.

Puedo revendicar mi derecho al bien comer participando a asociaciones de consumidores por ejemplo. Actuar ante las autoridades responsables de todo lo que cae en mi plato. Luego esperar una respuesta de aquellas autoridades. O bien no hacer nada. Y seguir hablando de mi derecho.

En cambio, revendicar el bien comer  como deber me obliga a estar vigilante y activo de manera permanente. Dejo de ser pasivo y mi calidad de vida se convierte en obligación moral.

Los tres placeres

Epicuro en su doctrina del “cálculo de los placeres” -al origén de tantos malentendidos-  define tres tipos de placeres : el natural y necesario que se debe favorecer, el natural y no necesario que se debe admitir, el no natural y no necesario que se debe huir.

El “bien” comer, el bien vivir sobreentiende la calidad de los productos, calidad de vida que sobreentiende un coste.

Los movimientos populares actuales, desde Tunez hasta Madrid son solicitudes para el buen vivir : vivir juntos sin estress provocado por el management empresarial generalizado como método de gobierno , sin represión policiaco contra los pobres, los desempleados que la retórica actual transforma en culpables de todos los males de nuestras sociedades.

La alegria de estar juntos, sentirse solidarios -si fuera la prioridad de nuestros gobernantes- participaría al equilibrio de las cuentas del Seguro social : menos bajas médicas, menos  psicótropos para aguantar el mundo en el cual estamos viviendo. Bajar los costes públicos que usamos para corregir los desastres de la economía financiera en vez de cobrar ese dinero a los que ya no pueden más….

Amin Maalouf en “El desajuste del mundo” o Henri Laborit en “El elogio de la huida” nos proponen la imaginación como camino hacia la libertad, la necesidad de crear un nuevo mundo en el cual nos gustaría vivir.

¿ Pues, si el placer es la cosa que naturalmente buscamos, por que estamos creando una sociedad tan dificil, tan dura ?

¿ Por que no establecer el hedonismo como proyecto político ?

Una sociedad que dejaría de perder el dinero público para reconstruir lo que destruye el capitalismo financiero, ante el cual nuestros dirigentes electos se arodillaron.

Las flores del mar

Agradezco el mar, el sol y el viento por los momentos que estoy disfrutando. Nuestros antepasados  egipcios tenían razón de adorar al sol. El sol es el único elemento de nuestro entorno que da sin pedir nada en cambio ; nada de atención ni manutención.

El sol daEl sol no es ese concepto abstarcto que unos llaman “Dios”.

Los humanos siempre han sido monoteistas ; lo que llamamos politeismo no es más que un olimpo de dioses, semi dioses, heroes dirigidos por un ” dios jefe”, tanto en las religiones egipcias, romanas o griegas.

El “olimpo” vatinesco no es más que una adaptación de esa organozación jerarquica.  Un dios jefe, su familia, santos, profetas y apostoles. solo los nombres cambian. Pero al revendicarse como religiones  monoteistas, las creencias nacidas de la biblia inventarón una forma de intolerencia que ha sido el germen de todas las dictaduras que vierón el día durante los siglos siguientes : monarquías, dictaduras militares, religiosas o ateas, el monoteismo bíblico no es más que un golpe de estado machista.

El concepto abstracto -dios- globaliza los elementos a los cuales somos incapaces de nombrar y  dejamos de hacerlo por esa pereza mental a la cual nos obliga las religiones monoteistas.

La lucha actual contra la globalización que estamos viviendo es también una lucha contra las viejas creencias que se están muriendo ante nuestros ojos. El regreso al orden moral es su último coletazo, su canto de cisne.

Por lo tanto, sigo agradeciendo el sol, el mar, el viento….

Y cultivo mis flores,  flores del mal, flores del mar…En mi jardin epicuriano.

Revolución tecnológica







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